CAPÍTULO 1
--Un Frío Comienzo--
No se podía escuchar mucho aquella helada mañana del 19 de enero, casi todo el mundo estaba aún reposando en un tibio lecho, o preparandose con esmero (y algunos con pereza) para comenzar sus actividades diarias. Lo único que se distinguía en la profunda penumbra del amanecer era un sollozo... Un sollozo que pretendía reparar la pérdida de una gran amistad,q ue se desvanecía en el alba...
El sollozo provenía de un joven alto, de pelo ondulado, negro y un poco crecido, de unos 15 años casi recién cumplidos unos meses atrás; ataviado con un pantalon color beige y un sueter de hermoso color carmin, el muchacho estaba arrodillado en el medio de una cochera y observado por dos canes, abrazando lo que, hasta esa mañana, había sido su confidente, amigo leal y complice: El cuerpo de un perro pastor alemán adulto yacía entre sus brazos.
"Hasta pronto, Campeón, amigo..." decía el jovén Alexandre Balck Phénix (el cual es el nombre del muchacho), al momento que un caudal de lagrimas se derramaba sobre el pelaje del animal...
En ese momento, un hombre alto, un poco subido de peso, con el cabello de color negro mezclado con plateado, salió de la puerta metálica de aquella casa, con cara de apuro y preocupación...
"Alexandre, hijo, que ha pas... No..." Se perdieron sus palabras en un suave y frío soplo de viento, aunque no tan frío como el dolor que atravesaba el corazón de Alexandre.
Subitamente, el muchacho se despegó del cuerpo del animal, y corrió a refugiarse a los brazos de su padre, que lo consoló durante algunos minutos.
"Oh, hijo, cuanto lo siento... De verás que lo siento... Tu sabes cuanto lo quería también..." Decía el padre, conteniendo el dolor de ver a su hijo sufrir de tal manera, mientras que éste último sólo podía generar sollozos, gemidos y lamentos, así como más lagrimas.
"¿Que pasó?" Pregunto otra voz más, al momento que aparecía por detrás de ellos un niño de 11 años, alto también e igual color de pelo, que parecía mas grande de lo que era. Obtuvo su respuesta al ver a su hermano mayor, e instantaneamente dirigir su mirada al centro de la cochera... No pudo evitar, de igual manera que su hermano, que sus hojos empezaran a derramar cristalinas y brillantes gotas.
A pesar de la triste e infame situación, el padre tomo fuerza suficiento para cortar el llanto de sus hijos y decirles:
"Creanme que a mi también me duele, y si fuera por mi no iban a la escuela... Pero estas son cosas que pasan, y que no todo el mundo entiende... Debemos partir ya..."
Alexandre, ahora con su mochila colgada de la espalda, y su padre y su hermano esperando en la puerta de la cochera, se despedía por segunda ocasión de su querido amigo, al momento que le rascaba la barbilla al cuerpo del animal, habiendo sido esta la caricia favorita del animal.
"Hasta luego, Campeón, mi gran amigo... Ya regresaré..."
Si bien su padre lo transporto a la mitad del camino, la otra mitad la tuvo que recorrer el muchacho, camino que fue acompañado de un frío y cortante aire, además de una sensación de soledad y nostalgia que jamás había sentido en ese trayecto.
Ya a la puerta de la escuela, el deprimido jóven no tuvo más que decirse a si mismo "Ánimo, tienes que intentar que sea un día normal", al momento que soltaba un ligero gemido y ponía su pie derecho en el primer centimetro de la escuela.
A lo largo del día, no pudo poner ni un poco de atención en las palabras que sus diversos maestros le dirigían a él y a sus compañeros de clase...
Al notar el brusco cambio en su alegre comportamiento, una jóven de baja estatura y delgadas proporciones, tez morena y pelo negro completamente rizado, se acerco a preguntar que le pasaba...
Procurando hacerse el fuerte, Alexandre le respondía que nada, situación que le molestaba, pues generalmente a Nardine, como se llamaba la jovén, le contaba de todo...
Poco despues, otra chica, alta y de complexión ancha, de tez clara, pelo largo y castaño oscuro, asi como voz suave, llamada Nicole, le cuestionó por lo mismo.
Esta ves, el corazon de Alexandre no pudo soportar más, y le contó todo... Eternamente agradecido con su amiga, claro, pues eso le ayudo a desahogarse.
Nicole lo comprendió todo, y le dió ánimos de seguir adelante con el día.
Poco antes de salir al recreo, el mejor amigo de Alexandre, Tarquinn Blackwood, un joven de estatura baja, delgado y buen estado físico, pelo lacio y negro (igual un poco crecido, un poco más que el de Alexandre), se acerco a preguntarle por que andaba tan triste. Alexandre ya le había preparado una nota, escrita con un alfabeto especial que ellos habían inventado, donde le explicaba todo, y se la dió.
Al salir al recreo, el mundo le parecía lejano, distante, triste. Decidió entonces subir a uno de los rellanos de la escuela y ahí pasar el tiempo. Sin embargo, algunos de sus amigo lo buscaron, y al hallarlo le preguntaron sobre su estado, y sin poder contener el llanto les contó todo.
Ya casi para finalizar el recreo, Alexandre decidió bajar y en ese momento se encontro a Tarquinn, o Quinn, como le decían. Quinn le comento que había leído la nota, y que lamentaba mucho lo que había pasado, deseandole que su humor mejorara y que las cosas salieran adelante.
Con eso basto para que el muchacho pudiera desahogarse un poco más, y seguir con las horas de escuela que le faltaban.
Así terminó el día, y partió rumbo a su casa.
"Una señal, tan sólo pido una señal por favor, para ver que él todavía sigue aún más allá de la vida..." Imploraba el chico, mientra caminaba y recordaba a su gran amigo Campeón.
Lentamente, y en la calle vacía, el sonido del rasgueo de las garras de las patas de un perro se acercaban hacie él... Un rasgueo familiar, que había escuchado por más de 8 años... Un rasgueo que, inconfundiblemente era el de...
"¡CAMPEÓN!..." grito Alexandre, pero se percató de que la calle estaba vacía, tanto de personas, como de objetos, como de animales...
Era esa la señal... Era la señal que le permitió marchar en paz hacía su casa, sabiendo que no iba solo... Sabiendo que un guardian y amigo de cuatro patas lo acompañaba.