Después de bastos intentos por escribir algo, con obvia falta de triunfo, fue que una vez mas mi Gran Amigo Miguel Ángel me dió la clave para lograrlo... Pues me hizo recordar que el verdadero artista hasta en el más pequeño de los granos de arena puede ver la más importante de las obras...
Salí, pues, a la terraza de mi morada, y pude vislumbrar en un clima agrdable el claro cielo nocturno y despejado, colmado de estrellas y mostrando una bellísima luna que coronaba el paisaje (claro que el espectáculo sería muchísimo mejor sin las luces de las farolas)...
Entonces, sólo deje que mis pensamientos confluyeran, y asi logré componer esta, que espero sea de su agrado...
Veo las estrellas,
el resplandor de todas, tan bellas,
me recuerdan el reflejo
de tus ojos, cual lumbreras
que iluminan el avismo
de mis oscuros pensamientos,
y me dan aliento tibio,
asi como un tierno cobijo.
En el negro cielo pierdo
el pensamiento, las palabras,
me recuerdan tu cabello
callendo en dos finas capas,
reluciendo en forma oscura
cual negras piedras aperladas.
Fijo mi vista en la luna,
con su pálida silueta,
y es entonces que recuerdo
tu sonrisa siempre abierta,
dirigiendo hacia mi
magistrales sinfonías,
que no son otra cosa más
que tus palabras,
que tus risas.
Sin embargo, veo el alba
que desvanece mi visión,
y recuerdo, con tristeza
la hora de decir adios,
momento frío que me duele
pero alegre al pensar,
que después de cada despedida
un nuevo encuentro nos emcontrará.
Atte. Alexandre...
(P.D. Entiendase que al decir que soy un copión no me refiero a que le copie a Miguel el poema o el tema, sino la manera en como inspirarme nuevamente, ok?)

